miércoles, 8 de abril de 2009

Un antes y un depués


La Estación de Penitencia del Moreno del Zaidín establece un antes y un después en nuestra Semana Santa. Los Zaidineros arroparon a sus Santos titulares y clisaron su mirada ante el majestuoso posesionar del Cristo de la Lanzada. Racheo costalero que sonó a rezo sentido y emocionado, ¡cuánto corazón tienen nuestros valientes! ¡cuánto amor a su Cristo! ¡cuánto esfuerzo desinteresado! Quizás, lo único que desean, y no es un tributo, es un hueco en la Granada cofrade, han dado tanto, 25 años, y tienen propósito de seguir haciéndolo, que merecen ver cumplido su anhelo. Qué culpa tienen de no tener un arco ojival, o de medio punto en su salida, qué culpa han contraído por llegar al Puente Romano a través de interminables calles, si ellos las trabajan con zancada decidida, valiente, poderosa y delicada, como si prosesionaran por las recoletas calles del centro de Granada. Ante la dificultad, se crecen, ramas, carteles, hitos, cables fueron superados con casta, riñones y son tan desprendidos y generosos que dieron las gracias a los munícipes por estos regalos que jalonaron la Estación de Penitencia, por eso, por hacerla de más penitencia.
Chicotá sublime la del paso por la Tribuna de la Plaza del Carmen, chicotá interminable compás abierto, talón racheando y punta al cielo. ¡hay algo más bonito en la vida! Ole, Ole y Olé señores costaleros de la Valiente. Con la boca abierta dejaron a los allí presentes, éxtasis mantenido hasta el final de la calle Reyes Católicos. Luego llegó la revirá del arte, la majestuosa, la que no se podrá olvidar en mucho tiempo, calle Mesones esquina Marqués de Gerona , ¡qué magia! ¡qué duende! ¡qué delicadeza! Sinfonía costalera, armónica cadenciosa, ¡pieza magistral del bien hacer costalero!
Aun estaba por llegar el tránsito que llevaría al Moreno a la Sagrada Catedral de Granada. Miradas exhortas en la plaza de las Pasiegas, clavadas en el devotísimo Cristo de la Lanzada que avanzó majestuoso por una plaza que quedó pequeña y tuvo que caer rendida ante su divino prosesionar. La rampa, momento de disfrute para todos los costaleros de Granada, fue un gozo para los valientes que supieron disfrutar y compartir con todos los allí presentes.
La Puerta del Perdón ponía fin a la sagrada obligación de las hermandades nazarenas de Granada, aquí es donde la Valiente toma su sabía decisión en boca de su Capataz: Don Javier Sierra Antequera, “Vámonos pal barrio que aquí ya no pintamos ná” y que con la retranca de nuestro Pitu, apostilla, “sin intención de ofender a nadie”. Si alguien pudiera ofenderse, lo tiene fácil, que aprenda a querer al Moreno.
Cansados, pero con alegría, de vuelta al barrio, todos juntos, todos solidarios, y con la ayuda desinteresada de hermanos costaleros de la Expiración. Esperaba un techo a nuestro Moreno en la Iglesia de San Miguel Arcángel, ¡OH, bendita ilusión! Cuándo podremos verla hecha realidad.
La recogía significó dejar todo lo que quedaba en el cuerpo en un acto generoso de dar todo lo que cada uno tiene, pero con un buen regusto, saber que el trabajo estaba bien hecho desde el principio hasta el final. GRACIAS y ENHORABUENA VALIENTES
Con sentimiento al Moreno del Zaidín

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