sábado, 13 de junio de 2009

Compartiendo emociones


Estimados hermanos en nuestro Cristo de la Lanzada me asomo de nuevo a nuestro espacio para la comunicación para en primer lugar desearos que hayáis vivido un buen Corpus Cristi en este año eucarístico y que disfrutéis unas buenas fiestas patronales. Y en segundo lugar como espacio de encuentro utilizo este blog para compartir con vosotros un momento especial relacionado con mi condición de padre.
Ni más ni menos que la graduación como periodista de mi hijo y vuestro cañero y listero Enrique. Ya sabéis y me comprenderéis todos, especialmente los que tenéis hijos, aunque ahora todavía pequeños, especialmente me comprenderá Enrique Trujillo padre (que tiene hijos mayores) que no hay algo que despierte el orgullo de un padre como verles crecer y luchar por fraguarse un destino y un proyecto vital. Mi hijo Enrique ya sabéis, los que lo conocéis más, y también los que lo conocéis menos, que es en el buen sentido de la palabra bueno, como diría el poeta. Claro diréis ¡qué un padre no puede decir otra cosa! Pues sí, así debe ser, pero es que verdaderamente lo es. Responde a lo que todo padre desea de un hijo. Mis padres tenían un objetivo en la vida para con sus hijos, el mismo que me propuse yo también: Que fueran buenas personas, trabajadoras, que hicieran el bien a los demás y que lograrán todos sus proyectos en la vida, permaneciendo unidos como una verdadera familia. Pues bien, Enrique, a pesar de su “malafollá” granaina que practica especialmente con su padre, ha conseguido todo lo que un padre como yo aspira de sus hijos. Es una persona tolerante, que se da a los demás, es generoso y piensa en los demás, si puede hacer algo por alguien lo hace desinteresadamente, y si no puede siempre está a su disposición. Es una persona comprometida y sensible con la injusticia y con la desigualdad, aspirando a un mundo más justo y solidario, nosotros que somos creyentes y fieles a Cristo ¿no era este su ideario?
Es una persona comprometida con el mundo que le ha tocado vivir. Un mundo donde las ideologías que han permitido a lo largo de los dos últimos siglos conformar distintas visiones del mundo y movilizar voluntades transformadoras y superadoras de las concepciones sociales que han permitido el avance de nuestra civilización. Están siendo cuestionadas por esta sociedad postmoderna en la que vivimos en la que triunfa la idea de que las ideologías están en crisis o franca decadencia y que la única que prevalece, es la ideología de las no ideologías. O lo que es lo mismo, la ideología omnipresente del mercado que lo devora todo y se convierte en una tiranía que acaba con la democracia, convirtiéndola solo en un ropaje estético que enmascara y oculta el poder autártico y déspota del Mercado y de los señores Mercaderes. Pues bien Enrique es de los utópicos que piensa que sobre el mercado están las personas y la equidad como principio que debe presidir nuestra sociedad. Ha escogido una profesión dura y difícil, nadie dijo que lo verdaderamente importante fuera fácil, pero al mismo tiempo le va a permitir hacer su trinchera para luchar por un mundo más justo y solidario, donde las personas valgan por lo que son y no por la cantidad de objetos poseen.
En fin hermanos en Cristo, que quería compartir este momento con vosotros y asi lo he hecho, Gracias por la buena gente que sois, e ir mirando el contador del tiempo del blog que aunque haga mucho calor ya no queda tanto tiempo para nuestra salida extraordinaria.