martes, 14 de abril de 2009

Momento para el balance


Momentos de balance.
Una vez acabada la Semana Santa es el momento de hacer balance de nuestra participación en la Estación de Penitencia del Martes Santo y en la Passio Granatensis. Este debe ser el camino para hacer más consistente nuestra cuadrilla de Costaleros y el compromiso personal y colectivo que todos y cada uno de nosotros tenemos contraído. En grandes trazos podemos afirmar que hemos dibujado con brillantez dos escenas de la Semana Santa en las que hemos participado, en pocas palabras habéis estado a la altura de las circunstancias. Vuestro entusiasmo, esfuerzo y compromiso así lo ha hecho posible, y así ha sido reconocido por los medios de comunicación, que han apuntado la presentación y andar costalero del Moreno del Zaidín como una de las más conseguidas y brillantes puestas en escena de la Passio Granatensis, igualmente ha sido apreciado por personas vinculadas con nuestra Semana Santa y por muchos anónimos ciudadanos que asistieron a la misma. El éxito es vuestro y así hay que reconocerlo y disfrutarlo. Pero no tenemos que quedarnos ahí, en la autocomplacencia, es bueno saborear lo conseguido pero nuestro horizonte hay que proyectarlo en el futuro, en el más cercano, Salida Extraordinaria de octubre, y en el más lejano concretado en las muchas semanas santas en las que estará presente la Valiente con todos y cada uno de los abnegados y comprometidos artistas del costal que la conforman. Por todo ello es importante que en futuras reuniones formales y más informales (léase de asueto) comentemos nuestras vivenciales, percepciones y sensaciones personales experimentadas en la Semana Santa, con el ánimo de que el cuerpo de capataces pueda hacer las modificaciones y toma de decisiones que permitan que el paso del Moreno ande mejor por las calles de Granada y que los costaleros andéis mejor y os sintáis más a gusto. Todos quedamos emplazados para hacer la valoración apuntada, eso si desde una perspectiva constructiva, donde la crítica sirva para mejorar y no para destruir.
Cuidando la cantera: Martín, el benjamín de la Valiente

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