lunes, 29 de marzo de 2010

Lunes Santo en Granada: El Señor del Rescate


En ese tono nostálgico que permite la evocación de tiempos pasados, he querido fijar mis ojos ya cansados, hoy ya Lunes Santo, en Nuestro Señor del Rescate y lo he hecho por dos motivos, que me resultan personalmente muy emotivos. Los dos tienen que ver con mi semanasantera militancia desde la más tierna infancia, aunque entre ellos en su cronología existe una brecha de equidistancia. El primero fue el trabajo costalero que durante doce años realicé bajo el Señor del Rescate, trabajo perpendicular pues fue a hombros, ya que entonces en Granada no se trabajaba a Costal, bajo las ordenes de Chico Ibáñez, pupilo del "Barrales", y bajo el Señor del Rescate con su túnica de castillos y leones. Qué grandes emociones surgen al recordar a cada uno de los compañeros y hermanos que bajo el paso empujaban siempre adelante con sus enormes corazones. Y yo, además, sentía que por fuera mi compañera del alma y mi hijo Enrique, con sólo unos meses de edad, me hacían compañía. Los que hoy experimentan sensaciones parecidas, deben saber que otros las experimentaron antes, así se construye la historia viva de nuestra Semana Santa, en la que cada uno de nosotros ponemos un humilde renglón de este magnífico relato.
Y el segundo motivo tiene como denominador común con el anterior la túnica de Castillos y Leones, pues fueron las manos finas de mi madre las que puntada a puntada bordaron, hace sesenta años, una obra tan divina. Para dejar constancia de ello el siguiente vídeo es fedatario de un momento tan bello. Y que además expresa el amor más desinteresado de los sentimientos humanos, el que se tiene por una madre.

Cándida Prados Peregrina Bordadora del La túnica del Señor del Rescate.

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