sábado, 28 de febrero de 2009

Vámonos pál barrio que aquí ya no pintamos ná


Crónica de un pregón
Una cajita llena de prosa que se hace verso, donde las palabras encajan en frases que expresan vivencias, emociones, identidad, pasión, vocación y por qué no, reivindicación en una filigrana literaria, medida, sin excesos para pregonar al costalero del Zaidín. Con ello nos regala la mañana del 28 de febrero Antonio Gavilán, “Pitu” para sus hermanos de costal, en el 20 aniversario del Pregón del costalero.
Ser agradecido es de bien nacido, por ello, “Pitu” desde el amor y la nostalgia agradece estar donde está y ser lo que es a su abuela y madre en el preludio de su pregón. Su vida cofrade y afición costalera no es flor de un día ni capricho pasajero, hunde sus raíces profundamente en las creencias y vivencias que estas dos mujeres han dejado y siguen haciéndolo.
Recore con rabia contenida y tono reivindicativo, el barrio otrora olvidado por aquellos que toman decisiones y en la actualidad menospreciado. Menosprecio que significa eso, no mostrar aprecio, en este pasaje cierta rabia embarga al pregonero. Un barrio humilde pero con orgullo, un barrio honesto con las tradiciones pero también innovador y atrevido, no en vano “las princesas” hijas de la Reinas zaidineras fueron las primeras en ponerse con altanería debajo de la trabajadera. El Zaidín no puede ser el pariente pobre y el eterno olvidado de los barrios granadinos. Sus cofradías no pueden ser las convidadas de… son Semana Santa granatensis por derecho propio, ganado y conquistado palmo a palmo.
Hay un comedido y ajustado espacio para la hermandad de las cofradías zaidineras. Hace un giño a la conciliación entre las hermandades. Una idea revuela entre las volutas de su verbo, juntos somos más y mejores.
Recorre la Semana Santa y, como miembro de la “Valiente”, el artista del costal hace arte al relatar día a día las cuatro estaciones de la pasión zaidinera. Gubia manejada con atino que esculpe cuatro piezas maestras, las correspondientes a las cuatro estaciones de penitencia que hacen las cofradías zaidineras. Recorrido más pausado y generoso es el dedicado a la segunda, licencia del pregonero por ser quien es, costalero devoto de su Moreno y Caridad.
Cierra su artístico soliloquio con una frase, que es más que eso, es una sentencia tomada prestada del novel capataz del Moreno del Zaidín “Vámonos pal barrio que aquí ya no pintamos ná”, dejó dicho. Enhorabuena pregonero.

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