lunes, 23 de febrero de 2009

Tercer ensayo de los costaleros de la Lanzada

Ensayo completo, ensayo perfecto

A la hora acordadada, a la hora prevista los costaleros de la Lanzada inician su tercer ensayo. Liturgia y sensibilidad, hay que cuidar el más mínimo detalle aunque lleve su tiempo. Javier y Alex con mimo y cuidado proceden a la igualá para que quede el paso perfectamente calzado. Los costaleros de la Lanzada no son unos costaleros más y por ello se procede a ubicar cada costalero, con nombre propio, en la trabajadera que permita que el corazón que cada uno lleva dentro aporte al andar costalero del paso todo su entusiamo y el gusto por el trabajo bien hecho.
Cada vertebra cervical es palpada para que cada trabajadera interprete a la perfección cada chicotá como la mejor sinfonía que se pueda escuchar en la próxima Semana Santa Granadina. Enrique, el listero toma nota, puesto a puesto, nombre a nombre, trabajadera a trabajadera, sudaderas y costales para los nuevos, todo va encajando, nada es baladí.
No cabe duda que nuestra Semana Santa se hace madura, estas son las evidencias que así lo acreditan, todo detalle es importante, no hace mucho tiempo el veterano costalero que relata, se igualaba en su trabajadera, "más menos a ojo de buen cubero", Ah! y la igualá perduraba en los ensayos y en las distintas salidas que se hacian a lo largo de la Sacra Semana, mucha voluntad y mucho corazón. Ahora a eso además se le pone cabeza y sabiduría tanto fuera como dentro de la paríhuela. Nunca tiempos pasados fueron mejores.

Ya está todo el mundo aclopado, Javier Sierra observa, mira, otea, nada debe quedar al albur del azar, pero ¡hombre si es sólo un ensayo! eso sería antes, ahora un ensayo es la garantía de una buena estación de penitencia, la que el Zaidín y Granada entera esperan el Martes y Sábado Santo. Responsabilidad responsable y personificada la del capataz, y en la mente un objetivo, una meta, cuidar, arropar a una cuadrilla de hermanos costaleros hoy, si, pero pensando en el mañana y en el traspasado mañana, es decir en el futuro.
Alex, ayudante de capataz, termina de dar las vueltas necesarias a las tuercas que ajustan las trabajaderas, es sencillo, se trata de que los costaleros vayan bien, asi el paso irá de lujo. Los músicos pueden ser virtuosos pero lo importante es que suene bien la orquesta, por eso se afina y se afana con esmero como buen conocedor del oficio de costalero.
Lolo, ponerse que voy a llamar, ¡llama cuando quieras! palabras mágicas que convierten una paríhuela en una sifonía de sones y aromas semanasanteros. Oscar, llámate, costeros, corrientes, tracera, delantera, todos importantes, todos unidos, Pitu aconseja y manda debajo del paso, sin protagonismo, unidos en un mismo compromiso rezar como sólo sabe hacerlo el costalero al Sagrado Cristo de la Lanzada.
Chicotá a chicotá, algunas cosas que corregir, hormigón, asfalto, explanada, piedras, chinos, aparcamiento, goles del Graná, como escenario improvisado. Nos sitúa una semana más cerca de la eclosión se sentimientos, sones y aromas del Martes Santo.
Ahí quedó, señores, ya somos más, sabemos más y estamos mejor preparados. El nuevo reto nuestro próximo ensayo, la meta nos queda ya muy cerca, a la vuelta de... Gracias cuadrilla, gracias costaleros, gracias capataces, gracias hermanos y hermanas de la cofradia por dejar que un añejo costalero rememore tiempos y sentimientos que sólo estabán en la alacena del recuerdo y que ahora se hacen visibles y casi tangibles, la proxima levatá, si es que vosotros asi lo queréis, ya no será fallida, será al cielo.


Cristo de la Lanzada. Semana Santa 2008


Un estilo, una manera de trabajar debajo de la trabajadera
Cristo de la Sagrada Lanzada. Sevilla, Semana Santa 2007



Mirando al Cielo

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