jueves, 21 de enero de 2010

Entre todos la mataron y ella sola se murió


Dícese de un aforismo popular que pretende ilustrar aquellas situaciones en las que personas que pudieran tener un objetivo común anteponen el ego por encima del propósito común. El Moreno del Zaidín se merece que aquellos que se quieren apropiar de su devoción sean capaces de desprenderse de ese sentido privativo devocional y ser más generosos a la hora de compartir el amor a su Cristo. Debían ser tan generosos que se olvidaran de personalismos y protagonismos para integrar a todo el que se acerque con fe al devotísimo Señor de Lanzada. Haciendo que se sienta miembro y parte de una cuadrilla desprendida y acogedora. Sólo Así, daremos continuidad a una cuadrilla Valiente con vocación de futuro. Nadie es más importante que nadie y todos sois imprescindibles, cómo se puede conjugar esta aparente contradictoria ecuación. Sumar más allá de restar debe ser la solución. Que aquellos devotos y experimentados costaleros de la Lanzada abran con sinceridad los faldones de la parihuela del Moreno a todo aquel que con fe se acerque a la misma y lo haga con humildad y sinceridad, asumiendo que ni la experiencia y el experto conocimiento en la técnica costalera son suficientes argumentos para arrogarse en propiedad la fe y devoción al Moreno Zaidero.
¡Ojo! las mejores empresas humanas deben tener amplias miras y corazones generosos, cuando son los protagonismos lo que imperan las conducen a la zozobra y el naufragio. Todos queremos tanto a Nuestro Señor que podemos dejarlo sobre los hombros de costaleros foráneos que hagan por nosotros lo que nuestro ego no nos permite hacer. Dejemos de mirarnos a nuestro propio ombligo y busquemos a aquellos que puedan hacer el milagro de ver al moreno del Zaidin sobre el costal de hermanos costaleros de la Hermandad de la Lanzada. Sin volver la vista atrás, los que no están, es porque así lo quisieron. No nos dejemos influir por sus alargadas sombras y en ocasiones sospechosas intenciones.
El próximo sábado 23 de enero, todos debemos acudir a las 16,30 horas a la explanada del Parking del campo de los Cármenes para poner nuestro granito de arena sin esperar que nadie lo reconozca, sólo nuestra intima convicción de que lo hacemos por el bien de nuestro Sagrado Titular y por su Hermandad.

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